Aunque es una herramienta muy poderosa, la mediación no es adecuada en situaciones como:
- Violencia de género o maltrato.
- Manipulación psicológica severa.
- Incapacidad de una de las partes para negociar libremente.
- Abuso o riesgo para los menores.
En estos casos, el sistema judicial es la vía más segura.
Si no os encontráis en alguno de estos supuestos, entonces sí, entonces: podréis optar por la mediación.

