Divorcio y mediación: organizar el futuro

¿Por qué dos personas razonables pueden ser incapaces de ponerse de acuerdo?

Existe una paradoja frecuente en el mundo profesional. Personas habituadas a la toma de decisiones estratégicas, a la gestión de capital y a resolver crisis complejas en sus empresas, se encuentran de pronto ante un freno absoluto al abordar su separación: ¿Cómo vamos a organizar nuestra vida a partir de ahora?

Esta parálisis no se debe a una falta de capacidad. Ocurre porque, a diferencia de lo que sucede en los negocios, en un divorcio el gestor está dentro del problema. Al perder la distancia necesaria, el criterio se nubla.

La agenda de una ruptura es predecible y casi idéntica para todos: custodias, reparto de viviendas, pensiones, qué es o no un gasto extraordinario, colegios, vacaciones… Sin embargo, el punto exacto donde la negociación se estanca es único para cada pareja.

Para resolverlo existen dos figuras indispensables que trabajan en equipo: El Abogado de Familia, es el estratega legal imprescindible. Su función es defender tus derechos, asesorarte y dar forma técnica al convenio final. El Mediador Profesional, interviene cuando la negociación de los abogados se atasca a causa de uno o de ambos cónyuges. No asesora. Actúa como un tercero neutral que te devuelve la distancia objetiva que has perdido. Su objetivo es superar ese estancamiento y ayudaros a diseñar soluciones prácticas. 

Como ya expuse en su día, el verdadero problema no es llegar a un acuerdo, sino cómo y cuándo se llega a él. 

Abordar el divorcio combinando mediador y abogados no es una decisión emocional, es una estrategia que se traduce en: Eficiencia temporal, un juicio consume meses de parálisis personal y financiera. La mediación resuelve las bases del acuerdo en semanas.

Protección del patrimonio, evita la sangría económica de un litigio largo.

Pactos sin fecha de caducidad, las estadísticas demuestran que los acuerdos forzados a última hora en el pasillo del juzgado, por miedo a una mala sentencia, se rompen muy pronto. Un acuerdo diseñado a medida en mediación reduce drásticamente la conflictividad futura. 

Menor desgaste emocional para toda la familia, la mediación crea un espacio para tomar decisiones desde la calma y la perspectiva, no desde el miedo, la rabia o el agotamiento.

Gestionar un divorcio con solvencia exige mantener el control de tus decisiones y no dejar tu vida privada a la decisión de un juez.